Me siento una marmota un día antes de terminar la
hibernación, en ese estado difuso entre
el sueño y el calorcito de los rayos de otoño que se posan en mis ojos, aún
cocidos; y vos a mi lado ya despierto, besándome suave para que no me descosa en hilos azules que se desparramen por la frazada polar. Cierro los ojos y aparecen tus ojos yuxtaponiéndose
al vacío de los míos. No sé qué haría sin vos, en serio dije que si no es con
vos no quiero tener hijos, es en serio que quiero despertarme con vos besándome
suave con los pies hundidos en la arena y el pelo enredado y pegajoso por la
sal.
lunes, 14 de mayo de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
Mogul de eucalipto
Quiero incomodarme y no me basta conmigo, y quiero aquí también sentir como el pantalón ya no me cierra.El cierre de Fer se abre muchas veces, escuchamos Dylan y me antoja invadirlo como las hormigas a un mantel repleto de migas de magdalenas, y coca-cola derramada y pegajosa en una siesta de verano al costado del río.Él toma café con tres cucharadas soperas de azúcar -que me gusta batir caminando por el departamento y así invadirlo con el olorcito de lo suyo que hago mío- y un chorrito de leche -en preferencia en polvo- junto a dos tostadas de queso crema y miel de la escuela de mi papá . Su rodilla saluda desde el borde de la mesa, es más blanco y suave de mañana, está en boxer y remera de robotech gastada-mi favorita-. Saluda a Tao con un silbido mientras fuma sus tabacos armados, azules está vez. Sonríe sin mostrar los dientes -parece tener 8 años-. Fer me ve en “Just like a woman”-está ronco y puro-, me hago la desentendida, un poco la ofendida y meto todo el fuck -love- you en la miel.
viernes, 27 de abril de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
#
Todo no es más que augurio de un espacio vacío,
no se puede detener el arte en algún lugar,
desnudo lo oculto,
ilumino la sombra,
abro el dolor,
cae la inocencia,
-ello sigue pensando-
inmortalidad trunca,
perdurar a las estaciones,
al otoño,
siempre.
siempre.
No es más que la suma de instantes de vida, lo que respiro.
sábado, 14 de abril de 2012
Una llamada por teléfono
Me siento sobre un abismo,
un color poco definido -quizás entre los grises del lomo de un gato-
se desfiguran tus labios,
se alejan los pasos,
se pierde lo que poseía,
se difumina la imaginación, herida por los ojos.
Huele a humedad, y soledad,
tantos retazos que ya son de ello.
Es imposible retroceder,
mi silla se ha ido uniendo con lo indefinido,
me he ido desuniendo del instante respirado,
a pedazos me pierdo.
Aunque logre crear un nuevo signo,
ya no hay nada,
ha devastado la palabra
cualquier presagio.
A pesar de mí debo ir,
lejos de todo lo que era mio,
el otoño,
la sensibilidad,
tu cara de niño al dormir;
un grito mudo,
los pasos ya no están,
-ello- necesita un abrazo de alguien.
(acaba un murciélago de fracturar la temprana caricia solar)
lunes, 9 de abril de 2012
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