miércoles, 27 de octubre de 2010

Diálogos de ruptura

Para leer a dos voces,
imposiblemente por supuesto.


—No es tanto que ya no sepamos
—Sí, sobre todo eso, no encontrar
—Pero acaso lo hemos buscado desde el día en que
—Tal vez no, y sin embargo cada mañana que
—Puro engaño, llega el momento en que uno se mira como
—Quién sabe, yo todavía
—No basta con quererlo, si además no hay la prueba de
—Ves, de nada vale esa seguridad que
—Cierto, ahora cada uno exige una evidencia frente a
—Como si besarse fuera firmar un descargo, como si mirarse
—Debajo de la ropa ya no espera esa piel que
—No es lo peor, pienso a veces; hay lo otro, las palabras cuando
—O el silencio, que entonces valía como
—Sabíamos abrir la ventana apenas
—Y esa manera de dar vuelta la almohada buscando
—Como un lenguaje de perfumes húmedos que
—Gritabas y gritabas mientras yo
—Caíamos en una misma enceguecida avalancha hasta
—Yo esperaba escuchar eso que siempre
—Y jugar a dormirse entre nudos de sábanas y a veces
—Si habremos insultado entre caricias el despertador que
—Pero era dulce levantarse y competir por la
—Y el primero, empapado, dueño de la toalla seca
—El café y las tostadas, la lista de compras, y eso
—Todo sigue lo mismo, se diría que
—Exactamente igual, sólo que en vez
—Como querer contar un sueño que después de
—Pasar el lápiz sobre una silueta, repetir de memoria algo tan
—Sabiendo al mismo tiempo cómo
—Oh sí, pero esperando casi un encuentro con
—Un poco más de mermelada y de
—Gracias, no tengo

Julio C.

viernes, 22 de octubre de 2010

como un vino...

Debo oler, rozar, degustar, masticar (despacio a veces, violento otras)... devorar el tiempo, y no él a uno.

jueves, 7 de octubre de 2010

Ensaladita literaria

"Me dicen que tengo una larga y brillantísima vida por vivir. pero yo sé que sólo tengo mis propias palabras que me vuelven".
Después de un tiempo uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma. y uno aprende... que el amor no significa recostarse, y una compañía no significa seguridad. y uno aprende que los besos no son contratos y los regalos no son promesas".
"En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento".
"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"

Jorge y Julio mezcladitos.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

(84)



¡Qué fortaleza! ¡¡qué mujer!! Tengo una admiración enorme hacia vos, no puedo imaginar la profundidad de tu dolor y allí estás apuntalandonos a todos. Buscando el Sol entre tanta sombra, porque siempre fuiste la risa que se dispersaba por todo el ph, la de los locros más ricos, quien me ayudo en cada disfraz de colegio, la tía con las mascotas más raras y divertidas, la que nos enseña a volar, a imaginar sin restricciones. Quien me lleno de amor, como ese ser que pronto va a volver a llenar los silencios con música, camiones de bomberos, inocencia y alfajores. Vamos, que ésto es tan sólo un mal trance.
Su vizcacha.

domingo, 29 de agosto de 2010

jueves, 19 de agosto de 2010

Diario de una escritora

" Casi todo me atrae. Sin embargo se alberga en mí algún buscador infatigable. ¿Por qué no hay un descubrimiento de la vida? Algo para ponerle las manos encima y exclamar: "¿Es esto?" Mi depresión es un sentirme acosada. Estoy buscando: pero no, no es eso… no es eso. ¿Qué es entonces? ¿Tendré que morir sin haberlo encontrado? Y luego (como anoche, cuando atravesaba Russell Square) veo las montañas en el cielo: las grandes nubes; y la luna que se está alzando sobre Persia; tengo una grande, sorprendente impresión de que hay algo allí, que es "eso"? No es exactamente la belleza a lo que me refiero. Quiero decir que la cosa en sí basta: es satisfactoria; acabada. También una impresión de mi propia rareza, de la rareza de estar caminando sobre la tierra. También está ahí, la infinita extrañeza de la posición humana; estar atravesando Russell Square, con la luna allí arriba y las nubes como montañas. quién soy yo, qué soy, y todo el resto; preguntas que siempre flotan en torno: y de pronto doy de narices con algún hecho concreto -una carta, alguien- y vuelvo a ellos con un gran sentimiento de frescura. Y así continúa. Suelo toparme frecuentemente con este "eso", y experimento entonces un gran reposo. "

Virginia Woolf

domingo, 8 de agosto de 2010

(83)


¿Y qué cuido yo?